FARO HUMANO- 80 noches alrededor de Iberia

Proyecto fotográfico de Heinz Hebeisen.

Por Heinz Hebeisen.

Más de cien personas, pertrechadas con linternas, iluminando mis fotografías colgadas de los árboles del madrileño parque de la Casa de Campo. Fotografías de la naturaleza arrancadas a la oscuridad para ser luego contempladas también en la naturaleza, también en plena oscuridad, con ayuda de linternas. Algunas, en tela de hasta tres por cinco metros. El parque madrileño lo he convertido ocasionalmente en galería de exposición, en plena noche del Solsticio de invierno, para celebrar el regreso del sol, el triunfo de la luz sobre las tinieblas. Así ha sido el final de mi proyecto Faro Humano. De esta forma los visitantes de la ex

Heinz Hebeisen presentando la exposición

posición se han podido meter un poco en mi piel de fotógrafo y en las dificultades de la realización de las fotos que ocuparon mis días y noches de los tres meses anteriores.

 El Faro Humano ha sido un periplo de 80 noches alrededor de la península Ibérica en autocaravana, de faro en faro, iluminando costas y playas con pequeñas intervenciones lumínicas, modelando con luz rocas, edificios, árboles, ríos y mares, creando obras efímeras y a la vez eternas. Un viaje, a veces acompañado, a veces como lobo solitario, descubriendo con mi cámara todo eso que los faros y los fareros contemplaron desde siglos y se lo guardaron para sí. Iluminando la noche y reinterpretándola con otras luces. He sido feliz, porque la fotografía es el triunfo de la luz.

¿Y por qué los faros? Por su ubicación, por su majestuosidad y porque en cierto modo, tienen algo de mí. Me gusta su jornada laboral nocturna. Y más la luz que reciben que la que emiten, cuando quedan envueltos en la hora azul, en la hora mágica de la fotografía, cuando todavía permanecen los rastros de luz del atardecer, o cuando se anuncian los primeros reflejos de la aurora. Cuando las estrellas todavía no saben si van o vienen, los paisajes apenas se adivinan, y los colores se distorsionan dentro de la cámara fotográfica. Así fue durante 80 días el comienzo de mi jornada laboral.

Nada más empezar en el Cabo Higer, en la frontera con Francia, me doy cuenta de la importancia de planificar minuciosamente las fotos nocturnas. Lo que no se ha visto durante el día ya no se percibirá en la noche. Pequeñas marcas en el suelo, como el rastro de las migas de pan de Pulgarcito, resultan a veces imprescindibles para encontrar en la oscuridad ese lugar que de día habíamos considerado como idóneo. Memorizar la distancia para enfocar o la elección de la linterna adecuada para encuadrar son técnicas que he tenido que reaprender. Y, por supuesto, acabé siendo un experto en manejar la cámara casi a ciegas.

He tenido como ayudantes a linternas como la potente Ledlenser X21, que fácilmente puede iluminar una isla a una distancia de300 metrosde la costa. Otras, como la linternas tipo “bolígrafo” me han permitido dibujar en el aire como si fuera un papel. Así, según el tiempo de exposición, la noche se iba convirtiendo poco a poco en día, la cámara conseguía “ver” lo que no ve el ojo humano. Esta forma de dibujar con luz, conocida como “lightpainting”, la había utilizado por primera vez en 1990 en un retrato de Javier Mariscal dibujando su mascota Cobi en el aire, una foto que se ha publicado muy a menudo. En otras ocasiones me he servido de linternas atadas a una cuerda que, con movimientos circulares durante uno o dos minutos, dibujaban globos de fuego o caprichosas serpientes de luz. Los llamados “startrails”, con sus espectaculares círculos concéntricos alrededor de la estrella polar, necesitan varias horas de exposición, y solamente son posibles en las noches muy cerradas de luna nueva. Echar unas horas de sueño mientras la cámara está trabajando a la intemperie es una de las ventajas de viajar en auto caravana.

Pero después de una sesión nocturna de fotos, el trabajo no ha terminado todavía. Hay que preparar la entrada al blog del día siguiente para no defraudar los muchos “fans” del Faro Humano que han ido creciendo a lo largo del viaje. La furgoneta Adria Twin, que dispone de todas las comodidades, incluyendo ducha y baño, se convierte durante un tiempo en oficina con conexión a Internet y laboratorio fotográfico; pero esto último solamente para lo que llamamos el “revelado digital”, es decir una pequeña puesta a punto del formato RAW, nada de Photoshop.

Fotografías tan poco convencionales despiertan a menudo una curiosidad parecida a la que concitan los magos con sus juegos de prestidigitación. Siempre la misma pregunta repetida: ¿cómo has hecho esto? ¿Dónde está el truco? En estos tiempos en que la fotografía digital ha puesto las herramientas de trucaje y retoque, ya precocinadas, al alcance de los fotógrafos más inexpertos, el espectador de mi Faro Humano piensa que el diablillo del Photoshop está involucrado también en el proyecto. Pero no es así. Son fotos “crudas”, de larga duración, exposiciones que van desde unos pocos minutos a varias horas. Mis mejores aliados en estos trucos de magia han sido los movimientos dela Lunao las estrellas, y toda una batería de linternas de todos los tamaños y tipos que han dejado sus rastros de luz en la noche mientras la cámara permanecía abierta.

Y hay que bregar con las inclemencias del tiempo, frío, viento y lluvia, y adaptarse a los horarios inexorables de las mareas. Por ejemplo, en la bellísima Playa de las Catedrales, en la provincia de Lugo, la marea baja caía a las tres de la madrugada, y solamente con marea baja es posible pasear y fotografiar debajo de los arcos (¿góticos, románicos?) que sugieren su nombre y le confieren ese aspecto de ruinas catedralicias. Una inolvidable experiencia nocturna en pareja, un paisaje tan distinto al de doce horas más tarde, en la siguiente marea baja, cuando la playa es colonizada por centenares de visitantes, cámara en ristre, que parecen moverse con la lógica del hormiguero. O bajo una lluvia fuerte en la Torre de Hércules, intentando retratar el único faro nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. O empapado hasta los calzoncillos, con el teléfono móvil que necesitará una “cura” de secado de varios días sumergido en arroz para ser operativo de nuevo. El mismo kilo de arroz, ya incomestible, se convierte otra noche, lanzado al aire e iluminado con el flash, en una sorprendente nueva galaxia en movimiento. Esa ha sido una de las principales metas del viaje: emprender nuevos retos, perseguir nuevas galaxias… Cada día, es decir, cada noche, he intentado reinterpretarme, para sorprenderme, para demostrarme que esta profesión mía sólo tiene la imaginación del fotógrafo como frontera natural. No hubo más remedio que adaptarse a la noche y aprender a convivir con ella, porque la propia noche era a la vez la compañera y el objeto del viaje. Unas, diáfanas, otras, cerradas y amenazantes, sin luna, que alguna vez, lo confieso, me infundieron un temor difuso en la soledad de la autocaravana.

Tras8.000 kilómetros, llego a al Cap de Creus, el final del viaje, de nuevo cerca de la frontera con Francia, pero esta vez en Cataluña.

Un viaje así da pie a situaciones extrañas y comprometidas. Una noche quise “revivir” un faro en desuso desde hace casi 100 años. Hacía un tiempo de perros. Imaginad la escena: corría escaleras arriba; una vez en lo alto daba vueltas con la linterna; volvía a precipitarme escaleras abajo, apagaba y limpiaba el objetivo de la cámara… y vuelta a empezar. Así, una y otra vez para intentar convertirme en la luz del faro. Los vecinos me observaban desde sus ventanas, y casi sentí adivinar sus pensamientos: “este tío está loco”. El loco de la linterna. Pero no lo estoy en absoluto. Tengo los pies bien firmes sobre el suelo. Poseo un archivo de fotos de venta online (www.iberimage.com), y llevo una pequeña editorial dedicada al sector del vino en la que publicamos dos revistas y una guía de vinos, además de organizar salones relacionados con el mundo del vino (www.mivino.info).

Y por supuesto no me puedo quedar quieto, como las luces fugaces de mi Faro Humano. En mi blog he empezado una recopilación de mis trabajos creativos de los últimos 45 años que se llama “Galería de Campo”, y pronto me voy a adentrar en un tema de “medicina”, escrito con comillas, que se llamará Radiografía de Iberia.

Y no me preguntéis qué entiendo por medicina. Tampoco los faros son lo que eran.

Más información:

Faro Humano en el Blog: http://www.iberimage.com/es/blog/?cat=12

Película en YouTube: http://www.youtube.com/watch?v=OHF7bPfAM6I&feature=g-user-

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